Araceli Lubroth

Children and Teenagers

El TDAH se caracteriza por un patrón de déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad, presente antes de los 12 años y que afecta significativamente a muchos aspectos del comportamiento y el rendimiento del niño tanto en la escuela como en el hogar. Los principales síntomas del TDAH son independientes unos de otros. Un niño con TDAH puede manifestar sólo uno de estos tres síntomas y pueden presentarse con mayor o menor intensidad.

    La psicoterapia para el TDAH puede tener una o varias áreas de enfoque:
      • Comprender y aceptar el diagnóstico de TDAH;
      • Evaluar con precisión las propias fortalezas y debilidades;
      • Aprender a establecer y priorizar metas;
      • Aprender y practicar nuevas habilidades; como pueden ser el entrenamiento en resolución de problemas y habilidades sociales.
      Cuando otros problemas coexisten con el TDAH (por ejemplo, depresión, ansiedad, etc.), se desarrollará un plan de tratamiento para abordarlos simultáneamente.

      La depresión en la infancia puede manifestarse de manera diferente a la depresión en adultos.

        Un niño deprimido puede estar triste o enfadado e irritable. Puede mostrarse socialmente retraído o exhibir problemas de comportamiento.
          Los síntomas que comúnmente se advierten en niños con depresión o distimia incluyen:
            • Estado de ánimo deprimido o irritable, inquietud
            • Disminución del interés por las actividades; o incapacidad para disfrutar de actividades previamente placenteras.
            • Baja autoestima, sensación de inutilidad.
            • Culpa excesiva
            • Tristeza o llanto frecuente
            • Negarse a ir a la escuela, aferrarse a los padres.
            • Poca concentración y / o dificultad en la toma de decisiones.
            • Un cambio importante en los patrones de alimentación y / o sueño.
            • Menciones de querer estar muerto o suicidio.
            • Aislamiento social
            • Quejas médicas generales (dolor de cabeza, dolor de estómago)
            El proceso terapéutico para estos casos comprende un  tratamiento psicológico integrador (por ejemplo: terapia de juego, técnicas narrativas o cognitivo conductuales) diseñadas para cada edad. Usando métodos creativos y flexibles, se identificará junto a su hijo/a que está sintiendo y cuales son los factores psicológicos, comportamentales, interpersonales y situacionales que contribuyen a la sintomatología, permitiendo el desarrollo nuevas relaciones satisfactorias tanto consigo mismo como con los demás.

            Un problema de ansiedad difiere de los temores normales que ocurren durante el desarrollo* en que es más intenso o se prolonga más allá de lo que se espera en términos evolutivos.

              La ansiedad que experimenta el niño o adolescente interfiere con su funcionamiento de forma regular, lo que lleva a dificultades en el hogar, en la escuela o con amigos.
                En terapia nos centraremos en las relaciones entre los pensamientos, sentimientos y conductas desencadenantes de la ansiedad, aprenderemos a utilizar nuevas formas de pensar acerca de a los acontecimientos que nos ocurren y en el aprendizaje de técnicas conductuales para aliviar la ansiedad.
                  * A continuación se presentan algunas ansiedades comunes que los niños tienen a diferentes rangos de edad.
                    • 2-4 años: ansiedad por ir al baño, agua (el baño / piscinas), ruidos fuertes, la oscuridad, personas "malas", extraños, personajes disfrazados, estar separados de los padres, perderse.
                    • 5-7 años de edad: miedo a la oscuridad, monstruos / fantasmas, personas "malas", que sus padres no regresen perderse, animales / insectos, médicos / dentistas, truenos / rayos.
                    • 8-11 años de edad: personas "malas" / fantasmas / lo sobrenatural, la muerte / enfermedad ( de ellos mismos / seres queridos / mascotas), situaciones sociales (gustarle o no a los compañeros), exámenes
                    • 12 y más: situaciones sociales / lo que otros piensan de ellos, apariencia, rendimiento escolar / deportivo, cosas que suceden en el mundo (desastres naturales / guerra / terrorismo / crimen)

                    Al igual que los adultos los niños y adolescentes también pueden tener problemas relacionados con las obsesiones y las compulsiones.

                      Los tipos más comunes de obsesiones y compulsiones en niños y adolescentes tienen que ver con la limpieza, la repetición, el control y los pensamientos agresivos.
                        En terapia nos centraremos a entender y enfrentar los temores de su hijo/a y evitar que se involucren en las conductas rituales que ocupan gran parte de su tiempo.

                        Los problemas de adaptación ocurren cuando a raíz de  evento estresante, o un cambio en la vida de su hijo, tanto positivo como negativo genera más estrés del que normalmente se esperaría en respuesta a dicho evento, provocando problemas significativos en el día a día.

                          Los eventos estresantes o los cambios en la vida de su hijo pueden ser una mudanza familiar, un divorcio o separación de los padres, la pérdida de una mascota o el nacimiento de un hermano. Una enfermedad repentina o una restricción en la vida de su hijo debido a una enfermedad crónica.
                            Un niño con dificultades de adaptación puede sentirse deprimido o ansioso, exhibir hostilidad o negarse a ir a la escuela, entre muchas posibles respuestas.
                              La psicoterapia individual utiliza enfoques cognitivo-conductuales apropiados para cada edad para mejorar las habilidades de resolución de problemas, las habilidades de comunicación, el control de los impulsos, el manejo de la ira y del estrés.
                                Dado que los problemas de adaptación a menudo afectan a toda la familia, algunas sesiones pueden incluir a los padres u otros cuidadores.